Hay muchas Martirios aquí dentro y a la vez una sola.
Partiendo del universo lorquiano, la obra situa a Martirio ante la muerte de su madre, Bernarda. En ese tránsito íntimo, el personaje se enfrenta a su identidad y a la libertad recién conquistada.
¿Quién es Martirio ahora? La conocimos como la hija fea, enfermiza y envidiosa de Bernarda Alba. Hoy, tras la muerte de su madre ¿qué queda de ella? ¿Muerto el perro, se acabó la rabia? ¿O la libertad es una jaula abierta que da vértigo?
A través de Martirio -eterna segundona, desadaptada, rica en amargura y soledad- la obra explora los grandes interrogantes: identidad, género, sexualidad, fe, ausencia, miedo a la libertad.
Las costuras se rompen tras ese suceso definitivo, y en ese desgarrón se asoman los misterios de la vida y la muerte.
